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Paseos otoñales con perros – Prevenir riesgos de setas, castañas…

Boyero de berna - riesgos en perros

Las setas silvestres pueden aparecer de repente en parques, jardines y zonas boscosas, especialmente después de lluvias otoñales. Para un perro, su olor y textura resultan atractivos, pero no es posible determinar a simple vista si una seta es segura. Algunas especies tóxicas se parecen mucho a variedades comestibles, y el aspecto, el tamaño o el color no permiten identificarlas con fiabilidad. Además, no todas las setas peligrosas crecen en lugares remotos: también pueden encontrarse en el césped y en senderos urbanos. Por eso, incluso una seta que parezca pequeña o inofensiva debe considerarse un posible riesgo si el perro la mordisquea o la ingiere.

Los efectos de la intoxicación dependen de la especie, la cantidad ingerida y las características del animal. Entre las señales posibles figuran vómitos, diarrea, salivación excesiva, temblores, desorientación y convulsiones. También pueden presentarse otros cambios, como debilidad o alteraciones del comportamiento. Los síntomas no siempre aparecen de inmediato: algunas toxinas actúan con rapidez, mientras que otras pueden tardar varias horas o más en causar signos visibles.

Si existe la posibilidad de que haya comido una seta, contacta de inmediato con un veterinario o un servicio de urgencias veterinarias y sigue sus indicaciones. No esperes a observar síntomas y no administres leche, medicamentos ni otros remedios caseros; tampoco provoques el vómito. Una fotografía de la seta puede ayudar a identificarla. Recoge una muestra únicamente si puedes hacerlo sin tocarla directamente ni exponerte a ningún riesgo.

Durante los paseos de otoño, no todos los frutos que parecen castañas son iguales. Las castañas comestibles proceden de especies del género Castanea, mientras que los frutos del castaño de Indias, también llamados castañas de Indias, no son seguros para los perros y pueden causar intoxicación. Suelen tener una cubierta verde con púas más separadas y contienen compuestos tóxicos. Como distinguirlos a simple vista puede resultar difícil, lo más prudente es evitar que el perro recoja o mordisquee cualquier fruto del suelo.

Incluso las castañas comestibles pueden suponer un riesgo. Si se tragan enteras o en trozos grandes, pueden atascarse en la garganta o provocar una obstrucción intestinal, especialmente en perros pequeños o que comen con rapidez. La piel dura también puede irritar el aparato digestivo, y una cantidad elevada de castaña puede ocasionar molestias por su contenido de fibra y almidón. No conviene ofrecerlas como premio ni dejar que el animal las mastique durante el paseo; la supervisión cercana y el uso de correa en zonas con muchos frutos ayudan a prevenir accidentes.

Presta atención a arcadas, tos, dificultad para respirar o tragar, vómitos, dolor o hinchazón abdominal, apatía y cambios en las heces, como diarrea o estreñimiento. La dificultad respiratoria, el atragantamiento o el deterioro rápido requieren atención veterinaria urgente. Si sabes o sospechas que tu perro ha ingerido castañas, frutos del castaño de Indias u otro fruto de identidad dudosa, llama al veterinario, aunque todavía no muestre síntomas. Indica, si puedes, cuánto pudo comer y cuándo; una fotografía o una muestra del fruto puede facilitar su identificación.

Durante los paseos otoñales, una capa de hojas puede parecer inofensiva, pero también ocultar elementos que el perro no debería olfatear, morder o tragar. Entre ellas pueden quedar restos de comida, castañas y otros frutos, setas, basura, espigas, piedras, cristales o fragmentos metálicos

Masticar hojas o ingerirlas en cantidad puede irritar el aparato digestivo y provocar vómitos o diarrea. El riesgo depende de qué haya mezclado con ellas y de cuánto haya comido el perro: algunos frutos o setas pueden ser tóxicos, mientras que objetos duros o afilados pueden causar lesiones en la boca y el tubo digestivo.

Los montones húmedos requieren especial precaución. La humedad y la materia orgánica acumulada favorecen la presencia de suciedad y microorganismos, y pueden atraer restos de alimentos u otros residuos. Dejar que el perro escarbe o coma de esos montones aumenta la posibilidad de que ingiera algo perjudicial. Es preferible mantenerlo cerca, usar la correa en zonas con poca visibilidad y redirigirlo con calma si intenta llevarse algo a la boca.

Para reducir estos riesgos, elija rutas limpias y con buena visibilidad, y revise las zonas de juego antes de soltar al perro. En casa, retire periódicamente hojas y residuos del jardín, sobre todo de los espacios donde el animal pasa tiempo.

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